domingo, 19 de junio de 2011

LA RAZÓN DE LA ILUSIÓN.-

Quisiera mostrar con este escrito humilde el gran día de hoy 19 de Junio, para mí y para millones de personas manifestándose de forma pacifica, en toda España y parte de la vieja Europa, no he sentido desde hace muchos algo parecido, son tantos años que he perdido ya la memoria. Un nuevo despertar de conciencias que parecía aletargadas, desilusionadas, desmotivadas fuera de todo contexto revolucionario, en parte por culpa de la corrupción del estado y de todas las instituciones que depende de él, como las organizaciones políticas de arco parlamentario, la justicia que representa Jueces y Magistrados por una parte, por la otra los abogados que se nutren de este vieja y corrompida Justicia, incluidos también sindicatos mayoritarios, exceptuando algún que otro sindicato que no está por la labor, manteniéndose los mismos ideales de siempre con una capacidad de trabajo enorme, pero bueno es este despertar de conciencias, está bien despierta, indignados bien dignos y con ganas de cambiar este viejo y caduco sistema que pudre todo lo que toca. La extensión de este movimiento es fundamental que llegue a cualquier lugar de esta sociedad, a cualquier rincón marginal y lo bueno es que hay ganas y capacidad para hacerlo. Nuestra juventud es el futuro, sí un futuro que se abre esperanzador para los seres que habitan nuestro planeta. Democraciaya es un movimiento de participación colectiva de emancipación del poder establecido, es una pequeña señal que hay que valorar con la critica de la razón, como muy positiva, yo con 63 años, desde este rincón de libertad, me siento totalmente identificado con él.
Dicho todo esto el pacto del Euro es una regresión social en el camino recorrido, es un paso más hacia un modelo fascista encarnado en el poder financiero internacional, FMI y Banco Mundial, por tanto se convierte en una verdadera dictadura del capital. Los bancos tapan sus agujeros de su imprudencia especulativa con el dinero de los ciudadanos, que el Estado les da sin consideración, para después ser estos mismos bancos los prestatarios del mismo Estado con un interés elevado, es como la pescadilla que se muerde la cola, un Estado endeudado hasta los ojos permanentemente y unos ciudadanos condenados de por vida a una errante vida de penurias económicas y paro.
Vuelvo a repetir “mejor morir de pie que vivir de rodillas”.
La vieja guardia Banquera retorcida e inhumana en la figura de Emilio Botín donde su escaqueo de sus tributos al fisco es de un descaro total y la permanente flagrante figura delictiva, está en libertad pendiente de varios procesos sin consumar, mientras otros ciudadanos por un simple robo para comer permanece encarcelado ¡No es de justicia!

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